sábado, 9 de noviembre de 2013

Jardín interior

Siento mis raíces crecer hacia dentro, invadiendo sin pudor ni miramiento mi enmarañado y extraño mundo interior. Cual parásita hiedra trepadora, alimentándose de la desidia, abriéndose paso a la fuerza, apartando sin escrúpulo ni arrepentimiento todo lo que encuentra a su paso. Invadiendo lluviosos paisajes, estancias de desorden y caos, desiertos infinitos sin oasis en el horizonte ni en el pensamiento... Arremetiendo con la violencia egocéntrica de creerse en el camino justo y correcto, el único y verdadero, el legítimo..., sin pensar en las consecuencias, sin detenerse ante el sufrimiento. Alimentándose del abono que yo misma le proporcioné, sin saberlo, tiempo atrás. Ese abono que debía servir para nutrir bellas flores, acabó siendo estiércol apestando mi descuidado jardín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario