Áspera, así rezaba la primera palabra de nuestra primera obra inconclusa.
Áspera como el frío que amenaza fuera, áspera como mis sentimientos bajo las capas de reconfortante abrigo.
Ahora no puede ser de otro modo.
He tomado conciencia que todo cambia, no solamente yo.
Pensé que era yo la que giraba en torno al mundo, mientras éste permanecía quieto, pero ahora me doy cuenta que es más bien al revés. Es el mundo el que no para de girar y evolucionar mientras yo he permanecido quieta, esperando un cambio, no sé todavía cuál.. Me quedé inmóvil, pensando que así, tal vez, nadie se daría cuenta de mi dolor, así, tal vez, ni yo misma sería consciente... pero me equivoqué.
Ahora es el mundo, mi mundo, el que, giro tras giro, ha evolucionado y yo me quedé en el mismo escalón frío y rugoso... esperando... todavía no sé muy bien el qué..
Intento correr, atrapar "mi mundo", recuperar mis horas, pero incluso antes de decidirme ya soy consciente de mi fracaso.
Ahora tomo conciencia de mi soledad. Todos los amigos se quedaron en el camino. Tal vez incluso nunca llegaron a serlo. Tal vez fue una ilusión óptica, y ahora, con mis gafas nuevas, me doy cuenta de la auténtica realidad.
Sola, áspera e inconclusa, así me siento hoy... Mañana, Dios dirá.
lunes, 27 de diciembre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Un beso para tu recuerdo
Hoy, por primera vez, he podido visitarte.
Si no lo he hecho antes, no pienses que ha sido por descuido. No creas tampoco que te había olvidado, ya que cada día le dedico un momento a tu memoria.
Imaginarte tumbado en tu lecho de piedra y mármol me resulta insoportable.
Porque ya no es tu ausencia lo que más duele, sino la eternidad de la misma. Pensar que para este viaje no hay billete de vuelta, que te fuiste y no volverás nunca más. Prefiero imaginarte ausente pero con presencia impalpable, brindándonos tu sutil apoyo cada día, a cada momento, con casi inapreciables gestos, con sutilezas engañosas, como haciéndonos un guiño desde algún lugar incomprensible e inalcanzable... pero a la vez cercano.
El calor del sol me ha reconfortado, el tiempo regalado por la casualidad ha templado mi ánimo. Me he sentido cómoda. Fantaseaba imaginándome rodeada de seres del pasado, transparentes y silenciosos. He llorado por todos ellos, sintiéndome de alguna extraña forma unida a sus desenlaces, sufriendo por su marcha y por la pérdida derivada de la misma.
He llorado por tí y por la que en su día lloraste tú. Acepto tu marcha. Acepto que te fueras. Acepto que nunca más volveré a disfrutarte... pero aún así mi mente se empeña en imaginarte volviendo de tu extraño viaje, como si nada hubiera pasado, como si no hubiera transcurrido el tiempo, como si todo lo ocurrido fuera fruto de un instante fugaz de sueño.
Deseo cerrar un capítulo de éste, mi libro, y poder seguir avanzando por los senderos de la vida, pero ésta vez sin ninguna piedra en mi zapato. Aceptando la realidad y volviendo la vista atrás únicamente para sonreir por lo bello del paisaje que dejé, pero centrándome en el prado de bellas flores que me espera más adelante. La vida me ayudará. Y, en cierta forma, sé que tú también.
Te quiero papá.
Si no lo he hecho antes, no pienses que ha sido por descuido. No creas tampoco que te había olvidado, ya que cada día le dedico un momento a tu memoria.
Imaginarte tumbado en tu lecho de piedra y mármol me resulta insoportable.
Porque ya no es tu ausencia lo que más duele, sino la eternidad de la misma. Pensar que para este viaje no hay billete de vuelta, que te fuiste y no volverás nunca más. Prefiero imaginarte ausente pero con presencia impalpable, brindándonos tu sutil apoyo cada día, a cada momento, con casi inapreciables gestos, con sutilezas engañosas, como haciéndonos un guiño desde algún lugar incomprensible e inalcanzable... pero a la vez cercano.
El calor del sol me ha reconfortado, el tiempo regalado por la casualidad ha templado mi ánimo. Me he sentido cómoda. Fantaseaba imaginándome rodeada de seres del pasado, transparentes y silenciosos. He llorado por todos ellos, sintiéndome de alguna extraña forma unida a sus desenlaces, sufriendo por su marcha y por la pérdida derivada de la misma.
He llorado por tí y por la que en su día lloraste tú. Acepto tu marcha. Acepto que te fueras. Acepto que nunca más volveré a disfrutarte... pero aún así mi mente se empeña en imaginarte volviendo de tu extraño viaje, como si nada hubiera pasado, como si no hubiera transcurrido el tiempo, como si todo lo ocurrido fuera fruto de un instante fugaz de sueño.
Deseo cerrar un capítulo de éste, mi libro, y poder seguir avanzando por los senderos de la vida, pero ésta vez sin ninguna piedra en mi zapato. Aceptando la realidad y volviendo la vista atrás únicamente para sonreir por lo bello del paisaje que dejé, pero centrándome en el prado de bellas flores que me espera más adelante. La vida me ayudará. Y, en cierta forma, sé que tú también.
Te quiero papá.
jueves, 22 de julio de 2010
Aprender de lo negativo
Qué pena pensar que todo el mundo NO es bueno...
Qué complicado se vuelve todo.
Con lo fácil que sería todo si dijeramos las cosas a la cara, honestamente y sin buscar perjudicar al otro. Tan solo buscando nuestro propio bienestar, que no es malo, pero sin pisar al vecino... Con respeto y con empatía.
Pero no, no es así.
Tal vez porque si fuera de otra forma no creceríamos como personas.
Si no nos enfrentaramos a los retos cotidianos no podríamos mejorar ni descubrir facetas que ni tan sólo sabíamos que podian estar olvidadas.
Aunque debo reconocer que es duro, muy duro. Al menos para mí.
Por mi parte me parece incomprensible que existan personas que pretendan ampararse en esa denominación y actuen como individuos. No logro entender que se supedite la coherencia, la integridad y la lógica a un absurdo interés material... A una lucha de poder sin sentido y con premio de consolación... No lo entiendo... aunque tal vez sea ese el problema: No hay que pretender entender, ni cambiar, tan sólo hay que aceptar.
DOY GRACIAS AL UNIVERSO POR TODO LO QUE ME OFRECE Y DESEO QUE ME BRINDE LA ENERGÍA NECESARIA PARA SUPERAR ESTE RETO
Qué complicado se vuelve todo.
Con lo fácil que sería todo si dijeramos las cosas a la cara, honestamente y sin buscar perjudicar al otro. Tan solo buscando nuestro propio bienestar, que no es malo, pero sin pisar al vecino... Con respeto y con empatía.
Pero no, no es así.
Tal vez porque si fuera de otra forma no creceríamos como personas.
Si no nos enfrentaramos a los retos cotidianos no podríamos mejorar ni descubrir facetas que ni tan sólo sabíamos que podian estar olvidadas.
Aunque debo reconocer que es duro, muy duro. Al menos para mí.
Por mi parte me parece incomprensible que existan personas que pretendan ampararse en esa denominación y actuen como individuos. No logro entender que se supedite la coherencia, la integridad y la lógica a un absurdo interés material... A una lucha de poder sin sentido y con premio de consolación... No lo entiendo... aunque tal vez sea ese el problema: No hay que pretender entender, ni cambiar, tan sólo hay que aceptar.
DOY GRACIAS AL UNIVERSO POR TODO LO QUE ME OFRECE Y DESEO QUE ME BRINDE LA ENERGÍA NECESARIA PARA SUPERAR ESTE RETO
martes, 12 de enero de 2010
La rueda no para de girar...
A veces comparo la Existencia (en mayúsculas) del ser humano con un hamster que se pasa todo el día corriendo en la ruleta de su jaula. Girando y girando, cada vez más mareado y sin poder bajarse, y si se baja, desorientado y anhelando volver a estar
otra vez dentro de su rueda... En fin, supongo que será así, porque no tengo hamster!
Bueno, es el tópico de los hamsters, y a mi me recuerda un poco la vida cotidiana de gran parte del populacho de a pie, todo el día con nuestras rutinas aprendidas, memorizadas y cronometradas, y cuándo salimos de ellas nos sentimos más perdidos que un pato en un garaje.
Esto me recuerda que se acabó el intermedio navideño y que tengo por delante un laaaaargo periodo hasta que pueda permitirme otro pequeño paréntesis reflexivo. Desde ahora el día a día se convetirá en una carrera de obstáculos y recompensas, prácticamente copiadas del día anterior.
Con esto no quiero decir que considere que mi vida es monótona y aburrida, tal vez sí un poco lineal, pero nada más. Espero que el año nuevo me inspire la línea recta forme algún camino interesante...
otra vez dentro de su rueda... En fin, supongo que será así, porque no tengo hamster!
Bueno, es el tópico de los hamsters, y a mi me recuerda un poco la vida cotidiana de gran parte del populacho de a pie, todo el día con nuestras rutinas aprendidas, memorizadas y cronometradas, y cuándo salimos de ellas nos sentimos más perdidos que un pato en un garaje.
Esto me recuerda que se acabó el intermedio navideño y que tengo por delante un laaaaargo periodo hasta que pueda permitirme otro pequeño paréntesis reflexivo. Desde ahora el día a día se convetirá en una carrera de obstáculos y recompensas, prácticamente copiadas del día anterior.
Con esto no quiero decir que considere que mi vida es monótona y aburrida, tal vez sí un poco lineal, pero nada más. Espero que el año nuevo me inspire la línea recta forme algún camino interesante...
sábado, 2 de enero de 2010
Año nuevo, esperanzas nuevas...
..Y retos, deseos,anhelos,...
No sé, para mi empezar un año nuevo siempre ha sido un momento mágico de conexión conmigo misma. Cómo un parón en el contador de mi vida, para reflexionar sobre lo vivido y sufrido durante el año anterior y respirar esperanzas nuevas y renovadoras para el año que comienza.
Me da la sensación que, en cierto modo, acaba una etapa y comienza otra diferente.
Por ejemplo, si el año en curso ha sido malo, tengo esperanzas de que el nuevo que comienza será diferente que el anterior, cómo si el día 1 de enero no fuera predecesor del 31 de diciembre, sino un primer día de un nuevo capítulo de mi vida que poco tiene que ver con el día anterior.
Pero bueno, creo que eso nos ocurre a la mayoría de los mortales.
No voy a ser yo la única persona que siente esta sensación de "liberalización" con la entrada del nuevo año... faltaría más!
Si tuviera que reflexionar sobre mis anhelos para el 2010... Tal vez el sustantivo que escogería para resumir en una palabra mi amalgama de deseos sería tranquilidad.
2009 ha sido un año convulso, de muchos sobresaltos y emociones negativas a nivel personal y, a estas alturas, el cuerpo (y sobre todo el alma) me piden un poquito de tranquilidad para poder estabilizar mis emociones.
Espero que así sea y que las aguas vuelvan a su cauce.
No sé, para mi empezar un año nuevo siempre ha sido un momento mágico de conexión conmigo misma. Cómo un parón en el contador de mi vida, para reflexionar sobre lo vivido y sufrido durante el año anterior y respirar esperanzas nuevas y renovadoras para el año que comienza.
Me da la sensación que, en cierto modo, acaba una etapa y comienza otra diferente.
Por ejemplo, si el año en curso ha sido malo, tengo esperanzas de que el nuevo que comienza será diferente que el anterior, cómo si el día 1 de enero no fuera predecesor del 31 de diciembre, sino un primer día de un nuevo capítulo de mi vida que poco tiene que ver con el día anterior.
Pero bueno, creo que eso nos ocurre a la mayoría de los mortales.
No voy a ser yo la única persona que siente esta sensación de "liberalización" con la entrada del nuevo año... faltaría más!
Si tuviera que reflexionar sobre mis anhelos para el 2010... Tal vez el sustantivo que escogería para resumir en una palabra mi amalgama de deseos sería tranquilidad.
2009 ha sido un año convulso, de muchos sobresaltos y emociones negativas a nivel personal y, a estas alturas, el cuerpo (y sobre todo el alma) me piden un poquito de tranquilidad para poder estabilizar mis emociones.
Espero que así sea y que las aguas vuelvan a su cauce.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)