lunes, 27 de diciembre de 2010

Áspera y sola

Áspera, así rezaba la primera palabra de nuestra primera obra inconclusa.
Áspera como el frío que amenaza fuera, áspera como mis sentimientos bajo las capas de reconfortante abrigo.
Ahora no puede ser de otro modo.
He tomado conciencia que todo cambia, no solamente yo.
Pensé que era yo la que giraba en torno al mundo, mientras éste permanecía quieto, pero ahora me doy cuenta que es más bien al revés. Es el mundo el que no para de girar y evolucionar mientras yo he permanecido quieta, esperando un cambio, no sé todavía cuál.. Me quedé inmóvil, pensando que así, tal vez, nadie se daría cuenta de mi dolor, así, tal vez, ni yo misma sería consciente... pero me equivoqué.
Ahora es el mundo, mi mundo, el que, giro tras giro, ha evolucionado y yo me quedé en el mismo escalón frío y rugoso... esperando... todavía no sé muy bien el qué..
Intento correr, atrapar "mi mundo", recuperar mis horas, pero incluso antes de decidirme ya soy consciente de mi fracaso.
Ahora tomo conciencia de mi soledad. Todos los amigos se quedaron en el camino. Tal vez incluso nunca llegaron a serlo. Tal vez fue una ilusión óptica, y ahora, con mis gafas nuevas, me doy cuenta de la auténtica realidad.
Sola, áspera e inconclusa, así me siento hoy... Mañana, Dios dirá.